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Arquitectura

Una obra que marcó historia

El Teatro Mercedes Sosa es un importante ejemplo de la arquitectura moderna en Tucumán en virtud de su valores arquitectónicos, paisajísticos-ambientales e histórico – testimoniales constituyendo uno de los hitos del Patrimonio Arquitectónico en pleno corazón del Centro Histórico.  Esta obra fue proyectada en estilo racionalista por Alberto Prebisch, e inaugurada el 3 de abril de 1946.

Desde sus orígenes fue una de las salas más destacadas por su ubicación jerárquica y sus cualidades edilicias. Con ella se introdujeron en nuestra provincia los últimos adelantos tecnológicos de la cinematografía de esos años.

Entre los rasgos sobresalientes de su arquitectura impacta en primer orden la espacialidad de la Sala pero también merece destacarse su eficiente y racional resolución circulatoria, en la que el doble juego de escaleras simulan la forma de una gran cascada dividida en fajas superpuestas, inspirada en el Radio City de New York, facilitan el desplazamiento de espectadores para el ingreso y el egreso  vinculándose en simultáneo con la plaza Independencia de manera visual constituyendo así una interesante secuencia de recorrido. Este espacio se destaca en forma ambivalente, con una grandiosa estructura resuelta con simpleza formal.

La estética predominante al interior expresa una volumetría de líneas puras sin ornamentos, propio del lenguaje arquitectónico del movimiento moderno, que destaca por su absoluta falta de decoración, mientras que su fachada equilibra un lenguaje más tradicional contextualizando con el entorno de la época.

Para el paisaje urbano de nuestra ciudad el Teatro Mercedes Sosa constituye una pieza fundamental dentro del conjunto de edificios que conforman la cuadra sobre calle San Martín al 400 considerada la de mayor calidad de la ciudad, reuniendo edificios de distinta tipología y estilos que testimonian la evolución urbana de San Miguel de Tucumán. Según los estudiosos de la arquitectura, completa una cuadra armoniosa, a pesar de la diversidad de estilo de los edificios: Hotel Plaza, la Continental, Dell´Aqua, Jockey Club, Caja Popular, Federación Económica (ex casa Frías Helguera).

La estructura del edificio fue realizada en hormigón armado, con una fachada formada por un rectángulo de gran volumen revestido en travertino sin pulir y carente de motivos ornamentales, con una gran superficie acristalada que muestra el interior del edificio.

 

Del Ex Cine al actual Teatro Mercedes Sosa

El gobernador de la provincia José Alperovich, consciente del valor histórico y simbólico del inmueble, decide convertirlo en un verdadero refugio de la actividad social y cultural de Tucumán.

Luego de su expropiación se encomendó la elaboración de un importante proyecto de Restauración y Puesta en Valor a cargo de Unidad de Reconversión del Espacio Público (UREP) coordinada por el Arq. Ricardo Salim.

La premisa de la obra fue la de devolver la imagen original del emblemático inmueble pero a la vez optimizar y jerarquizar sus cualidades acordes a las necesidades tecnológicas y de confort del siglo XXI.

Por ello mismo, atendiendo aspectos  de acústica, el cielorraso telescópico que conforma la sala fue en parte rectificado en su inclinación reflejante a fin de mejorar su proyección con la nueva embocadura escénica y el foso de orquesta ampliados, se incorporaron además nuevos paneles acústicos para control de reflexión.

En relación al confort de espectadores se instaló un equipo de aire acondicionado central  frío-calor, se renovó la totalidad de las butacas de plateas con un diseño moderno y ergonómico, mientras que el super pullman (actual palco) y el pullman conservaron las butacas originales pero completamente restauradas, dotando a la sala de telones, cortinados y nuevas alfombras.

Las butacas se reparten en 822 plateas, 202 en palco del primer piso y 550 en pullman del segundo y tercero (1552 totales) convirtiéndose en la sala de mayor capacidad del NOA. Los colores que vestirán al inmenso auditorio serán sobrios y clásicos: borravino en butacas y cortinados y madera en los revestimientos. El telón tendrá una caída de nueve metros desde la embocadura del escenario y unos 25 metros de ancho. Se correrá con motor.

Los años de abandono y escaso mantenimiento provocaron la necesidad de reemplazar y renovar numerosos elementos de la envolvente edilicia, es así que se remplazaron las chapas de la cubierta en su totalidad, se resolvieron los problemas de inundación de subsuelos, se reconstruyo la instalación sanitaria, se renovó el sistema de protección contra incendios y la instalación eléctrica a la nueva normativa.

Los cuatro pisos de camarines se acondicionaron. En total suman siete salas pequeñas y cuatro más grandes para las figuras importantes. Mientras renovaba esta zona -contó Salim- se dieron con la sorpresa de que los muros del acceso de la planta baja y del primer piso que salen hacia la calle 25 de Mayo eran de adobe. Se desconoce si esto pertenecía al inmueble construido en la década del 40 por el arquitecto tucumano Alberto Prebisch o estaban desde antes.
Refrigerar semejante estructura (3.800 metros cuadrados) no será tarea sencilla. Por eso se adquirieron ocho equipos frío-calor que a través de los conductos enfriarán el hall, las escalinatas y balcones interiores. Dos equipos más están destinados a refrigerar el escenario.
Algunas de las joyas que los tucumanos podrán volver a admirar son los pisos de mármol de las escaleras principales, el parqué original y el gran espejo del primer piso.
Se. La cambió toda la cubierta del edificio por un techo de chapa galvanizada fachada continuará siendo la misma, incluso no se quitó la palabra “Plaza”. En conclusión: el monumental edificio mantuvo su esencia y es reconocido por quienes alguna vez lo visitaron, pero contiene tecnología de primera para que brillen los espectáculos de calidad.